¿Son digestivos los licores?

Es una costumbre bastante instalada, que se va perdiendo al parecer, pero ¿alguna vez nos preguntamos si realmente es eficaz?

El punto a favor parecen tenerlo los licores a base de hierbas.  En el libro “El barman científico”, Facundo di Genova define al Fernet como “El remedio del inmigrante, el elíxir del soldado y el aperitivo del abuelo.”  De hecho, mucho de los bitters (amargos) surgieron de la mano de médicos, monjes y boticarios y tenían finalidades medicinales.  Pero les pasó como a muchas de las “curas”, se vuelven un problema con el abuso.

En el caso del Fernet y otros licores digestivos como el Jägermeister  algunos de los ingredientes secretos suelen ser el cedrón, la manzanilla, el cardamomo, el anís o el ruibarbo con conocidos beneficios para la digestión.  El premio se lo lleva el Chartreuse, un licor francés elaborado por monjes de la Orden de los Cartujos con aproximadamente 150 hierbas y especias.  Su receta es tan secreta que solo la conocen dos monjes y la transmiten oralmente de generación en generación.

El limón, la canela y el jengibre tienen reconocidas propiedades digestivas también.  Por lo mismo, se asume que los licores que los contienen favorecen la sobremesa, como el archiconocido limoncello.  El viejo mundo tiene mucha tradición al respecto y, sumado al citado licor de limón, tenemos que mencionar la grappa.  Este destilado se hace con el orujo, o sea con las pieles sobrantes de la elaboración del vino, y si bien no hay fuentes que sostengan sus propiedades digestivas vaya uno y dígale a un italiano lo contrario.  En Italia suelen beberlo para finalizar la comida acompañado con un espresso y, a veces, mezclándolos para hacer un exquisito café corretto.

Ahora te queda tomar partido por el sí o por el no, ya que no hay una opinión única e inapelable.  Parece que la clave está en la moderación.